martes, 19 de enero de 2010

Ventajas de las hierbas mecinales.

De gran interés están siendo utilizadas cada vez con mayor intensidad las plantas medicinales, en otros sitios denominadas también aromáticas y condimentarias por importantes virtudes culinarias.

Estos son de manera esquemática, algunos de los argumentos a favor del uso de plantas medicinales, que aparecen en el Diccionario Integral de Plantas Medicinales, confeccionado por RBA - Integral, de Torreclavero, Barcelona y que, sin desmerecer los medicamentos convencionales, pueden ser tenidos en cuenta en determinadas situaciones que afecten a la salud.

Entre otras:

* Reparación global del organismo: las hierbas ejercen sobre el organismo una acción global más efectiva que los medicamentos a causa, básicamente, de la interacción entre sus diferentes principios activos.

*Un mayor efecto preventivo: las hierbas tienden a estimular una acción protectora y reguladora de las funciones defensivas del organismo, preparándolo contra la actividad de posibles agentes externos.

*Menores efectos secundarios: probados durante milenios, muchas veces el efecto de las hierbas medicinales pueden ser más suave o progresivo que el obtenido con determinados medicamentos, con el aliciente de las escasas posibilidades de efectos secundarios o secuelas.

*Efecto más duradero: debido a su mejor tolerancia, los tratamientos con plantas medicinales pueden seguirse durante largos periodos.

*Acción polivalente: a diferencia de los medicamentos, que son prescritos para una dolencia muy específica, las hierbas, a causa de sus múltiples propiedades, pueden actuar sobre diferentes dolencias al mismo tiempo.

*Complemento seguro: las plantas pueden servir también de complemento a tratamientos con medicamentos convencionales.Para que curan las plantasLa fuerza curativa y reparadora de las hierbas medicinales viene dada por una amplia variedad de principios activos que son capaces de producir activos que son capaces de producir a partir de sustancias tan simples y tan comunes en el medio ambiente que nos rodea como el agua, el dióxido de carbono o el nitrógeno. Conocer a fondo como actúan estos componentes activos es indispensable para llegar a descubrir el comportamiento de las plantas en nuestro organismo y la manera en que inciden sobre nuestra salud.Las plantas actúan como minilaboratorios químicos. A partir de dos sustancias inorgánicas como son el agua, que absorben del suelo, y el dióxido de carbono, que captan del aire, son capaces de producir glucosa a través de la fotosíntesis. Esta reacción química es posible gracias a un pigmento de color verde que únicamente se encuentra en las plantas, la clorofila, capaz de captar la energía del sol y transformarla en materia viva. Por este proceso químico del que participan el agua, el dióxido de carbono y la luz solar se obtienen la glucosa y el almidón, base de la vida química en el planeta. La glucosa y el almidón producidos por las hojas se combinan con las sales minerales absorbidas por las raíces, lo que permite a las plantas sintetizar diversos principios activos como lípidos, taninos, glucósidos y vitaminas. Queda mucho por investigar en este campo. Hasta ahora se han identificado más de 12.000 principios activos, muchos de los cuales son los responsables directos de la capacidad curativa de las plantas.

A continuación detallamos algunos de los principios más frecuentes en las plantas medicinales e iremos citando de manera reiterada a lo largo de este diccionario:

*Azucares: se encuentran sobre todo en los frutos. Los más comunes son la glucosa, la fructosa y la sacarosa. Son utilizados como fuente de energía básica por los organismos vivos a causa de su alto poder tonificante. Frambueso, zarzamora, arándano, fresa, cerezo, manzano y limonero son plantas ricas en azucares.

*Almidón: es el hidrato de carbono más importante de los producidos por las plantas. Tiene un alto poder energético pues libera glucosa en las células y actúa como antiinflamatorio sobre la piel y las mucosas. El maíz, las castañas y las avellanas destacan por su riqueza en almidón.

*Mucílagos: son unas sustancias de consistencia gelatinosa que absorben agua con gran facilidad. Ello les confiere la virtud de lubricar y proteger las mucosas del aparato digestivo, evitando la irritación, la inflamación y la acidez. Actúan también sobre las vías respiratorias y urinarias, por todo lo cual son de gran utilidad en inflamaciones del aparato digestivo, gastroenteritis, inflamaciones de la vejiga, laringitis, bronquitis, etc. El llantén mayor, tusilago, malva, malvavisco, pulmonaria, tilo y el olmo rojo son plantas ricas en mucilagos.

*Inulina: es un glúcido formado por una cadena de moléculas de fructosa y se localiza principalmente en la raíz. Al no contener glucosa es mucho mejor tolerada por los diabéticos y favorece las funciones del hígado. Las raíces de echinacea, diente de león, achicoria, alcaucil y bardana son ricas en inulina.

*Aceites volátiles: son sustancias grasas liquidas que se extraen a presión en frío de los frutos y semillas de algunas plantas con el fin de producir aceites esenciales. Tienen poderes antiinflamatorios, estimulantes, laxantes y antisépticos, con capacidad para reducir los niveles de colesterol y para proteger la piel. Son ricas en aceites la borraja, hipérico, angélica, maíz, olivo, manzanilla, melisa, romero, lúpulo, eneldo, tomillo, y salvia.

*Vitaminas: los vegetales son la principal fuente de vitaminas para nuestro organismo, que no puede producirlas por si solo a pesar de ser indispensables para su desarrollo. Cada vitamina es responsable de una función concreta y beneficiosa para la salud. La mayoría de las plantas contienen vitaminas, aunque en una proporción muy desigual. Zanahoria, frambueso, manzano, alfalfa y acedera son ricas en vitamina A. el rosal silvestre, la ortiga, las bayas del espino, la naranja y el limón son ricos en vitamina C. el maíz, el berro y el sésamo destacan por su contenido en vitamina E.

*Minerales: muchas plantas son ricas en minerales por tanto un importante suplemento reconstituyente. Estos minerales se convierten en sales cuando son asociados a determinadas moléculas de ácidos. La borraja y la pulmonaria destacan por su contenido en calcio, como la ortiga, que también contiene hierro y potasio. Este ultimo mineral esta igualmente presente en el diente de león, el ajenjo y el alcaucil. En la cola de caballo abunda el sílice.

*Alcaloides: son sustancias nitrogenadas- contienen una molécula de nitrógeno que pueden mostrarse muy activas incluso a pequeñas dosis. Existen varios tipos de alcaloides, algunos con una determinada toxicidad, por lo que es preciso conocer las contraindicaciones de la planta en cada caso. Facilitan diferentes funciones en nuestro organismo y muchas veces van asociados a ácidos orgánicos y taninos. Los alcaloides son responsables de la acción protectora que el boldo ejerce sobre el hígado, o de la acción tonificante de la avena y el hidrastis.

*Glucósidos: son componentes químicos muy activos. Para que actúen en nuestro organismo es indispensable que sus moléculas sean descompuestas por la acción de una enzima no azucarada llamada genina. Existen diferentes tipos de glucósidos, con propiedades especificas.

*Antocianinas: aportan la coloración azulada, morada o rojiza a flores y bayas. Ejercen una acción antiinflamatoria, antiséptica y vaso protectora. Los encontramos en el arándano, el rosal y la zarzamora.

*Antraquinonas: ejercen su acción sobre los intestinos con un efecto laxante y purgante destacado. Son digestivas y equilibran las funciones del hígado y la vesícula. Aloe, paciencia, sen y ruibarbo chino son especialmente ricas en esta sustancia.

*Glucósidos cardiacos: ejercen una acción directa sobre el corazón, regulando el ritmo cardiaco y aumentando la fuerza de las contracciones. Son ideales para personas con problemas coronarios, pero deben administrarse bajo supervisión médica. La digital es la planta clásica de este grupo.

*Glucósidos cianogenicos: en pequeñas dosis tienen un efecto sedante y antiespasmódico, pero en dosis altas pueden ser tóxicos. Están presentes en el cerezo negro americano y el sauco.

*Flavonoides: su función más destacada es la de reforzar la pared de los capilares, por lo que son muy útiles para mantener una buena circulación sanguínea. Son responsables de las propiedades antihemorrágicas, diuréticas y antiinflamatorias de muchas plantas, como el espino blanco, la bolsa de pastor, el abrótano hembra, el castaño de indias y el hisopo.

*Saponinas: las hay en dos tipos, tripenicas y esteroidales. Tienen un efecto expectorante y diurético y se encuentran en muchas plantas como el gordolobo, la polígala, la primavera, el regaliz y la saponaria.

*Cumarinas: hay de diversos tipos y son anticoagulantes, venotonicas, antiespasmódicas y antibióticas. Se encuentran en plantas como la bardana, el rusco, el castaño de indias, el viburno, el meliloto, el hinojo y el apio.

*Taninos: son producidos por la mayoría de las plantas y se localizan en la corteza. Tienen un fuerte efecto astringente y antihemorrágico, que favorecen la reducción de las inflamaciones y la cicatrización de las heridas. En dosis pueden llegar a impedir la absorción de las sales minerales, por lo que no deben tomarse plantas ricas en taninos durante largos periodos. Nogal, roble, castaño, agrimonia y tormentila contienen abundantes taninos.

*Acidos orgánicos: existen de diferentes tipos como los ácidos oxálicos, los ácidos grasos poli insaturados ( linoleico y gamma-linolenico, presentes en la onagra y la borraja) y el acido salicílico. Este ultimo destaca por su potente poder analgésico y antiinflamatorio y esté presente en plantas tan diversas como el sauce blanco, el tomillo, la primavera, la mejorana, el pensamiento y la pulmonaria.

*Principios amargos: son sustancias diversas que tienen en común su intenso sabor amargo, capaz de estimular la secreción de las glándulas salivares y regular las funciones del sistema digestivo. Contienen estas sustancia el laurel, el ajenjo y la genciana.

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